Cristo está suspendido en la cruz, entre los dos bandidos, vestido con una larga túnica sin mangas. La Madre de Dios es identificada como Santa María, nombre que conserva una tradición anterior al Concilio de Éfeso de 431. El icono incluye también la escena de los soldados romanos dividiendo las vestiduras de Cristo.
El icono es la primera representación conocida de Cristo muerto en la cruz y la primera imagen conocida de Cristo con una corona de espinas. Se centra en la Pasión y en el carácter reconciliador de la sangre derramada en la cruz. Tanto la iconografía como la técnica sugieren que el icono procede de Tierra Santa.