La composición de este icono contiene algunos elementos inusuales; aunque Cristo aparece sentado, flota en el aire, mientras que falta el arco iris sobre el que suele sentarse en este tema. Parte de las vestiduras del ángel apuntan hacia María, subrayando así su implicación en el acontecimiento. Lo mismo ocurre con el escabel y las flores rojas que aluden a la Zarza Ardiente.
Tanto la iconografía como la abstracción artística, que marcan el icono, apuntan hacia obras de arte comparables realizadas en Tierra Santa.