Las suntuosas vestiduras adornadas con placas de oro y perlas, destinadas a los niveles superiores del clero, eran habituales en Rusia ya desde el siglo XIV. Durante los siglos XVI y XVII, esta tradición de decoración fastuosa fue muy popular en los talleres del Kremlin de Moscú, especialmente para la producción de obras de arte financiadas con donaciones de la corte del zar. Esta mitra del Sinaí es la ofrenda del devoto zar moscovita Mijaíl. Las placas de oro están decoradas con escenas grabadas (la Deesis, arcángeles, santos y serafines de seis alas) rodeadas de perlas y piedras preciosas. Se trata de una obra de arte bastante contenida y equilibrada, caracterizada por la finura de su trazado y la armoniosa disposición de los colores.