Moisés se desata la sandalia delante de la zarza ardiente. En la esquina inferior izquierda del marco se representa al donante del icono agachado en actitud suplicante.
No está claro si el turbante que lleva el donante indica o no su origen. En cualquier caso, es bien sabido que también los musulmanes rendían especial respeto a Moisés.
El rostro está pintado con tonos claros que resaltan su frescura y juventud. Por otro lado, los cabellos ondeando al viento expresan una sensación de agitación interior. Por último, aunque se intenta representar el paisaje de forma realista, es evidente que la escena transcurre en un ámbito trascendental.