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El 16 de septiembre de 1859, el eminente teólogo bíblico alemán K. Tischendorf, bajo los auspicios del embajador ruso ante la Alta Puerta, el príncipe A. Lobanov (Egipto formaba entonces parte del Imperio Otomano), recibió en préstamo del Monasterio del Sinaí el cuerpo principal del Códice Sinaítico de la Santa Biblia, con el fin de llevarlo a Rusia, donde sería publicado, y firmó en consecuencia la correspondiente declaración jurada. El propio embajador ya había avalado las condiciones del préstamo en una carta personal de garantía dirigida al monasterio el 10/09/1859.
Estas condiciones fueron aceptadas por la Santa Synaxis de los Padres de la Hermandad del Sinaí en un acto oficial el 16/09/1859 [ver. pp.58-59]. La publicación se dedicaría al zar Alejandro II y el manuscrito debía devolverse al monasterio, que explícitamente debía seguir siendo su legítimo propietario durante todo el proceso.

Dado que el Códice permaneció en San Petersburgo tras su publicación en 1862, se pidió al nuevo embajador ruso en Constantinopla, N. Ignatiev, que se ocupara del caso en adelante; éste presionó debidamente a las Auhoridades otomanas para que se negaran a reconocer al nuevo arzobispo del Sinaí Calístrato, y también retuvo todos los ingresos del monasterio de Rusia, exigiendo que debía donar oficialmente el Códice al zar. La correspondencia confidencial y extraoficial entre ambas partes revela la lucha de la Hermandad del monasterio por no someterse a esta coacción diplomática, a pesar del consiguiente empobrecimiento financiero y administrativo del monasterio, que duró tres años. Se llegó a una especie de compromiso tras la intervención del propio Ignatiev en Egipto en 1869. Así, el Códice permaneció en Rusia y en 1933 fue vendido por el Gobierno soviético al Museo Británico.



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